lunes, 15 de noviembre de 2010
Biografia de Francisco de Vitoria
Ingresó en la orden de los dominicos en 1504, que ejerció gran influencia en su época y en años posteriores. Recibió desde niño una buena formación humanística.
La dignidad y los problemas morales de la condición humana fue el eje en torno al que se desarrolló su obra. Fue especialmente influyente por sus aportaciones jurídicas, aunque también tuvieron gran repercusión sus estudios sobre teología y sobre aspectos morales de la economía. No escribió personalmente todas sus obras, sino que nos han llegado recogidas por sus alumnos o por secretarios a partir de sus lecciones y relecciones (repeticiones que resumían al final del curso las lecciones del año). Sus enseñanzas y métodos pedagógicos dieron su fruto en forma de numerosos teólogos, juristas y universitarios a los que bien enseñó directamente o bien se vieron influidos por sus teorías (Melchor Cano, Domingo Báñez, Domingo de Soto, Francisco Suárez, etc), formando la llamada Escuela de Salamanca.
Fue enviado a París, donde estudió artes y teología. Regresó a España en 1523 como profesor de teología en el colegio de San Gregorio de Valladolid, hasta que en 1526 obtuvo la cátedra de teología de Salamanca. Introdujo la Summa Theologiae de Tomás de Aquino como el libro de texto básico en teología. Puesto que en aquel entonces Salamanca era una de las universidades más prestigiosas de España y Europa, el tomismo fue pronto adoptado por otras.
Biografia de Bartolome de las Casas
Nacimiento y primeros años
De acuerdo a Antonio de Remesal, quien fue su primer biógrafo, Las Casas nació en Sevilla en 1474, pero las investigaciones de Helen Rand Parish y Harold E. Weidman de 1976, determinaron que la fecha más probable del nacimiento del fraile fue el 11 de noviembre de 1484 en Triana.[2] Sin embargo, existe la fundamentada tesis de que realmente era catalán ya que firmaba como "Bartomeu Casaus". Siendo niño conoció a los Reyes Católicos, y a Cristóbal Colón, pues su padre Pedro de las Casas, participó en los viajes del almirante. En 1499 tuvo la oportunidad de conocer a un indio, el cual fue traído por Colón y regalado a su padre como esclavo.[3] Las Casas estudió latín en Salamanca o Sevilla.[4]
Primer viaje a las Indias
Cacicazgo de Higüey.
El 15 de abril de 1502, siguiendo los pasos de su padre que había participado en el segundo viaje de Colón, llega a La Española.[4] Durante 1503 se dedicó a extraer oro, participando en la campaña de conquista del gobernador Nicolás de Ovando, y bajo las órdenes del capitán Diego Velázquez de Cuéllar en el Cacicazgo de Higüey, por tal motivo recibió una encomienda en la Villa de la Concepción de la Vega, la cual administró hasta 1506.[5] Conoció en el primer viaje a Cristhian Falcon quien con él se unieron a la lucha cual administró hasta morir en 1599 falleció en la presa de los indios .
Viaje a Roma y regreso a La Española
En 1506, viajó de regreso a Sevilla, en donde recibió órdenes sagradas menores al sacerdocio.[4] En 1507 viajó a Roma y se ordenó como presbítero. Regresó a La Española en 1508 y durante 1511 escuchó los comentarios del Sermón de adviento de fray Antonio de Montesinos, el cual censuraba la conducta de los colonos al respecto del maltrato de los indios: "Yo soy la voz que clama en el desierto...". Se le negó la absolución debido a que en esa época, aún mantenía su repartimiento.[6]
Viaje a Cuba y renuncia a sus encomiendas
A solicitud de Diego Velázquez, en la primavera de 1512 se trasladó a Cuba como capellán del conquistador Pánfilo de Narváez. En 1513, después de la matanza de Caonao, Narváez le cuestionó: "¿Qué parece a vuestra merced destos nuestros españoles qué han hecho?", formulando la pregunta como si el capitán no tuviese que ver con esas acciones. Las Casas le respondió: "Que os ofrezco a vos y a ellos al diablo". Por haber participado en las campañas, recibió un repartimiento junto con Pedro de Rentería, en Jagua, cuyos indios trabajaban en la minería.
Como recompensa por sus acciones durante la conquista de Cuba, en 1514 recibió un nuevo repartimiento de indios en Canarreo, junto al río Arimao (cerca de Cienfuegos). Pero Las Casas tomó conciencia paulatinamente de lo injusto que era el sistema y se convenció de que debía «procurar el remedio de esta gente divinamente ordenado». El 15 de agosto de 1514, día de la Asunción, a la edad de treinta años, pronunció un sermón en Sancti Spíritus durante el cual renunció a sus repartimientos públicamente.
Procurador y protector universal de los indios, viaje a Santo Domingo
En 1515 se trasladó a Santo Domingo, donde se vinculó con los frailes dominicos. Fray Pedro de Córdoba lo envió a España en compañía de Antonio de Montesinos para abogar por los indios; los frailes llegaron a Sevilla el 6 de octubre, en diciembre del mismo año, lograron entrevistarse con el rey Fernando el Católico, con el secretario Lope de Conchillos y con el obispo de Burgos Juan Rodríguez de Fonseca, pero los resultados fueron adversos a sus peticiones.
Debido al fracaso, y tras la muerte del rey Fernando el Católico a principios de 1516, Montesinos y Las Casas viajaron a Madrid para realizar nuevas peticiones al cardenal Francisco Jiménez de Cisneros quien ejercía la regencia de la corona de Castilla; en abril, Cisneros determinó enviar a tres frailes jerónimos para ejercer la gobernación de La Española. Las Casas fue comisionado consejero de los frailes y se le nombró procurador y protector universal de todos los indios. Cargo similar al de Ombudsman de Suecia que fue instituido a principios del siglo XIX.
Entrevista con Carlos I de España
En 1517, las Casas se sintió insatisfecho por la actuación de los frailes jerónimos, pues la opresión, y esclavitud de los indígenas persistió en La Española. En el mes de junio, decidió regresar a España para dar cauce a sus quejas, sin embargo el cardenal Cisneros murió en el mes de noviembre. El fraile se entrevistó con el cardenal Adriano de Utrecht, quien le recomendó esperar una entrevista con el rey Carlos I.
En 1518 Las Casas planeó un proyecto para colonizar tierras de indios con labradores reclutados en España. En 1519 Las Casas impugnó las acciones del fraile franciscano Juan de Quevedo, quien había sido nombrado obispo de Santa María la Antigua del Darién pronunciándose a favor de la esclavitud de los indígenas.
Al igual que Pedro Mártir de Anglería, en abril de 1520 Las Casas conoció a los indígenas totonacas que fueron llevados ante la presencia del nuevo monarca por Alonso Hernández Portocarrero y Francisco de Montejo, ambos emisarios de Hernán Cortés; un par de meses más tarde en Santiago de Compostela el Consejo de Castilla autorizó a Las Casas llevar a cabo el proyecto para crear una colonia pacífica en el territorio de Cumaná, para que él aplicase sus teorías, las cuales consistían en poblar la tierra firme, sin derramar sangre y anunciar el evangelio, sin estrépito de armas.[11]
Volvió a las Indias en 1520, intentando poner en marcha su encomienda, siempre en contra de la esclavitud de los indios, el proyecto fracasó porque en su ausencia los indios se rebelaron. Desengañado, entró en la Orden de Santo Domingo, quienes por entonces estaban elaborando una reflexión sobre el derecho en la Escuela de Salamanca, criticando muchos aspectos de la colonización de América y entre ellos el sistema de encomiendas. A partir de 1521 se retiró para dedicarse al estudio de la teología, la filosofía y el derecho canónico y medieval, y comenzó a escribir su Historia de las Indias.
En 1535 regresa a América donde intenta de nuevo un programa de colonización pacífica en Guatemala, donde obtiene un relativo éxito; vuelve de nuevo a España en 1540 y en Valladolid, visita de nuevo al rey Carlos I. Éste, prestando oídos a las demandas de Las Casas y a las nuevas ideas del derecho de gentes difundidas por Francisco de Vitoria, convocó al Consejo de Indias, en las que se conocen como Juntas de Valladolid o Comisión de Valladolid.
Como consecuencia de lo que se discutió, se promulgaron el 20 de noviembre de 1542 las Leyes Nuevas. En ellas se prohibía la esclavitud de los indios y se ordenaba que todos quedaran libres de los encomenderos y fueran puestos bajo la protección directa de la Corona. Se disponía además que, en lo concerniente a la penetración en tierras hasta entonces no exploradas, debían participar siempre dos religiosos, que vigilarían que los contactos con los indios se llevaran a cabo en forma pacífica dando lugar al diálogo que propiciara su conversión. A finales de ese mismo año terminó de redactar en Valencia su obra más conocida, Brevísima relación de la destrucción de las Indias, dirigida al príncipe Felipe (futuro Felipe II), entonces encargado de los asuntos de Indias.
Se le ofreció el obispado de Cuzco, importantísimo en aquel momento, pero Las Casas no aceptó, aunque si aceptó el obispado de Chiapas en 1543, con el encargo de poner en práctica sus teorías. Residió allí durante dos años para regresar definitivamente a España en 1547. Durante su obispado en Chiapas residió en la Ciudad Real de Chiapas, hoy llamada San Cristóbal de las Casas en su honor.
Renunció a su obispado y continuó con su labor de defensa de los indios hasta su muerte, lo que le valió ser conocido como el Apóstol de los Indios. En Valladolid, entre 1550 y 1551, mantuvo una polémica con Juan Ginés de Sepúlveda («La controversia de Valladolid») sobre la legitimidad de la conquista, se discute quien ganó esta controversia, ya que ambos se consideraron ganadores. Bartolomé de Las Casas murió en Madrid en 1566.
Biografia de Pedro de Cordoba
En 1510 llegó a Santo Domingo en la isla de La Española, entonces sede de la Audiencia de los territorios españoles en el Nuevo Mundo, junto con otros tres frailes dominicos, fray Antonio de Montesinos, fray Bernardo de Santo Domingo y fray Domingo de Villamayor, y constituyó la primera comunidad y convento de esa orden en América, base de la futura provincia dominica de Santa Cruz de Indias.
En el transcurso del viaje a Santo Domingo la nave Espíndola, donde viajaban los religiosos, realizó una parada en Puerto Rico. Pronto llegarían a esa tierra, en diciembre de 1510 otra expedición de dominicos y un año después otra tercera. En esa parada tuvieron que dejar a fray Antonio Montesino en la isla, en Cáparra, al estar gravemente enfermo. Probablemente, según creen historiadores como Antonio Cuesta Mendoza, fue en esa ocasión cuando Montesinos tuvo la ocurrencia de fundar un convento de su orden en la isla. En 1521, cuando se traslada Caparra a la isla de San Juan, una de la principales obras es la construcción de un convento dominico en la parte septentrional de la isleta, para lo que trae seis frailes. Ya en 1514 estuvieron de visita en Puerto Rico fray Antonio Montesino, fray Pedro de Córdoba y fray Juan Garcés.
Fray Pedro de Córdoba, junto con sus compañeros, se dedicó a la evangelización y educación de los indígenas llegando a publicar un catecismo dedicado a la enseñanza de la doctrina de Cristo a los indios. El catecismo, publicado en 1544 en México por el obispo de Nueva España fray Juan de Zumárraga, se titulaba Doctrina cristiana para instrucción e información de los Indios por manera de historia.
Al año siguiente de su llegada a La Española, permitió la denuncia que fray Antonio de Montesinos realizó en el sermón del 21 de diciembre de 1511 contra los abusos que se estaban cometiendo en el sistema de encomiendas que llegaban a esclavizar a los encomendados, saltándose las obligaciones que dicho sistema les imponía a los colonizadores. La denuncia caló y molesto a la excipiente y poderosa sociedad colonial, que basaba sus riquezas en la explotación esclavista de los indígenas. Fue tal el mal estar que Pedro de Córdoba se vio obligado a volver a metrópolis a responder a las acusaciones, que desde La Española le llegaron al rey. Sus razones sirvieron para que las Leyes de Burgos fueran suavizadas.
Realizó la labor misionera en los territorios de La Española y Venezuela e intentó, junto con Montesinos, realizar una evangelización pacífica.
La defensa de los indios, que realizó junto con fray Bartolomé de Las Casas, junto con el proceder diario le proporcionó una gran reputación de sacerdote modelo. Fue altamente respetado por el clero, los laicos y los indios.
Murió en Santo Domingo el 4 de mayo del año 1521.
martes, 27 de julio de 2010
La primera comunidad de Frailes Dominicos en América
El Sermòn de Montesinos
La denuncia:el sermón de Montesinos
Sermón de fr. Antonio de Montesinos
Fue en septiembre de 1510 cuando los primeros dominicos llegaron a la Hispaniola, nombre dado por los españoles a la isla del mar Caribe actualmente ocupada por la República Dominicana y por Haití.
Su objetivo consistía en la atención religiosa a los españoles y, fundamentalmente, en la evangelización de los indígenas. En consecuencia, nada más llegar entraron en contacto directo con los nativos, especialmente con los “naborías”, como se llamaba a los que servían en las casas de los españoles. Muy pronto pudieron darse cuenta de los malos tratos y abusos que se cometían contra los habitantes de la isla.
Juan Garcés, un español perseguido por la justicia por haber asesinado a su esposa indígena, solicitó asilo en el convento de los dominicos y terminó pidiendo el hábito de hermano. Él, que tan bien conocía tales injusticias por experiencia personal, informó a los frailes sobre las mismas con todo detalle y precisión.
Ante el evidente sometimiento y la opresión de los indios, la comunidad de dominicos dedicó muchas horas de reunión para estudiar a fondo el problema, hasta que decidieron denunciarlo públicamente. No podían callar, pues “a ello se sentían obligados por la profesión que habían hecho”.
Prepararon la denuncia en forma de un sermón al que dedicaron largas deliberaciones con la par ticipación de todos los miembros de la comunidad. Una vez redactado el texto y habiendo sido firmado por cada uno de ellos, fr. Pedro de Córdoba, que era el Vicario, encargó a fr. Antonio de Montesinos que lo predicase en la misa mayor del cuar to domingo de adviento. Así sucedió: era el 21 de diciembre de 1511 y había transcurrido poco más de un año de la llegada de los frailes a la isla.
A pesar de tratarse, como decimos, de un sermón escrito, no se dispone del texto original, sino únicamente del extracto que, tiempo después, fr. Bar tolomé de Las Casas incorporaría a su obra sobre la Historia de las Indias (libro III, capítulo 4), donde puede leerse:
Llegado el domingo y la hora de predicar, fr. Antonio de Montesinos subió al púlpito y tomó como lema del sermón, que llevaba escrito y firmado por los demás, “Ego sum vox clamantis in deserto”.
Yo soy la voz de Cristo que clama en el desierto de esta isla y, por lo tanto, conviene que la oigáis con toda atención (…) Todos estáis en pecado mortal y en él vivís y morís por la crueldad con que tratáis a estas inocentes gentes.
Decid, ¿con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan horrible servidumbre a estos indios? ¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pacíficas, donde tan infinitas de ellas, con muertes y estragos nunca oídos, habéis consumido en sus enfermedades, que de los excesivos trabajos que les dais incurren y se os mueren y, por mejor decir, los matáis por sacar y adquirir oro cada día? ¿Y qué cuidado tenéis de quien los adoctrine y conozcan a su Dios y Creador, sean bautizados, oigan misa, guarden las fiestas y los domingos?
¿Estos nos son hombres? ¿No tienen almas racionales? ¿No estáis obligados a amarlos como a vosotros mismos? ¿Esto no entendéis?
¿Esto no sentís? ¿Cómo estáis en tanta profundidad de sueño tan letárgico dormidos? Tened por cierto que, en este estado en que estáis, no os podréis salvar más que los moros y turcos que carecen y no quieren la fe de Jesucristo.
Los puntos clave de la denuncia llevaba a cabo por Montesinos en nombre de todos sus hermanos de comunidad deben entenderse sobre el trasfondo de la práctica judicial y pueden ser estructurados del siguiente modo:
1. La opresión a que estaban sometidos los indios era tan grave que podía compararse con el cumplimiento de una sentencia condenatoria a causa de algún crimen cometido. Ello supondría la existencia de un derecho
vigente, de una autoridad que juzgara y fijara la sentencia, así como de una “justicia” que la ejecutase. Por eso los frailes preguntaban: ¿con qué derecho, con qué autoridad y con qué justicia sucede todo esto?
2. La raíz principal del abuso cometido contra los indios y, por lo tanto, la razón fundamental de la denuncia consistió en la falta de reconocimiento de la dignidad humana de los mismos. De ahí la interpelación: ¿acaso éstos no son personas?, ¿acaso no tienen almas racionales? Los otros argumentos, como la necesidad de que los indios sean evangelizados y bautizados, presuponen el anterior.
3. Los españoles, obcecados por el afán del oro, se olvidan de que su condición de cristianos les compromete a amar a los indios como sí mismos y a anunciarles la Buena Nueva para conozcan, amen y den culto al Dios de Jesucristo.
4. Era, por tanto, la comunidad de frailes quien, en nombre de la dignidad humana y de las obligaciones cristianas, puede y debe dar la siguiente sentencia en contra de los colonizadores:
- Todos vosotross estáis en pecado mor tal; en él vivís y en él morís.
- En ese estado en que os encontráis no podréis salvaros, pues vuestro compor tamiento equivale a carecer de la fe en Jesucristo y a no quererla.
- Si seguís maltratando a los indios, dad por seguro que los pecados que confeséis no recibirán nuestra absolución.
PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO
1. Escribía Juan Pablo II en su encíclica Redemptor hominis que “el profundo estupor ante la dignidad de la persona humana se llama evangelio. Se llama también cristianismo”. ¿Nuestra condición de cristianos nos sensibiliza para el reconocimiento de la dignidad de toda persona humana y para el compromiso con los derechos que de ella se siguen?
2. En su Discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas con ocasión de la celebración del 60° aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, Benedicto XVI presentaba tales derechos como “el lenguaje común y el sustrato ético” necesario para nuestros días. ¿Conocemos tal Declaración y nos afanamos por su difusión y puesta en práctica?
3. En otro Discurso, esta vez a los miembros de la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales (4 de mayo de 2009), el Papa enfatizaba la impor tancia de los derechos sociales al llamar la atención sobre “uno de los más críticos problemas sociales de las décadas recientes, como es la conciencia creciente -que ha surgido en parte con la globalización y la presente crisis económica- de un flagrante contraste entre la atribución equitativa de los derechos y el acceso desigual a los medios para lograr esos derechos. Para los cristianos que con regularidad pedimos a Dios que «nos de el pan de cada día», es una tragedia vergonzosa que una quinta parte de la humanidad pase hambre”. ¿Reconocemos a los derechos sociales, junto con los civiles y los políticos, toda la impor tancia que tienen de cara a un efectivo respeto de la dignidad humana?
4. ¿Qué personas de nuestro entorno padecen menosprecio de su dignidad y vulneración de sus derechos humanos? ¿Cuáles son los grupos más afectados? ¿Qué falsos argumentos suelen utilizarse para justificar lo injustificable? ¿Qué actitud adoptamos nosotros, como grupo de dominicos y dominicas, ante semejantes atropellos?
5. Los primeros dominicos llegados a la Hispaniola defendían que los indígenas tenían “almas racionales”, lo cual, en el lenguaje de la época, significaba su dignidad humana. Muy probablemente habían aprendido de Santo Tomás que, puesto que “subsistir en la naturaleza racional es de la máxima dignidad, todo individuo de naturaleza racional es llamado persona”, de tal modo que “en el nombre de persona se expresa la dignidad misma”. ¿Conocemos y cultivamos debidamente la tradición de nuestra Orden?
Carta del Maestro de la Orden
Concurso de fotografía - "1° Cuidarte Solidario"
Bases Concurso de Fotografía
1.
del CONCURSO FOTOGRAFICO "Basta solo un gesto de cuidado" a todos los fotógrafos profesionales y aficionados, integrantes de la comunidad Educativa del Colegio Santa Catalina.
2. La participación en este concurso supone el pleno conocimiento de estas bases y la total aceptación de las condiciones de la misma.
3. No serán aceptados trabajos realizados por miembros del jurado, o familiares de estos, hasta segundo grado de parentesco.
4. El concurso es de libre acceso, no suponiendo derecho de inscripción.
5. INSCRIPCION: No se cobrará derecho de inscripción. La ficha de inscripción representa una declaración jurada de cada participante respecto de la autoría de las obras presentadas y la autorización a
6. TEMA DEL CONCURSO: Las fotografías participantes podrán ser de gestos que denoten cuidado de una/as personas hacia otra/as y haber sido tomadas en el territorio de la provincia de Tucumán. La idea es reflejar, entre las obras recibidas, la diversidad de gestos de cuidado que existen en la vida cotidiana de nuestro pueblo.
7. CATEGORIAS: Se contempla una única categoría de copias papel color o blanco y negro, medidas 20x30 o 30x40. Las técnicas a utilizar en las fotografías deben ser tradicionales, admitiéndose trucos, fotomontaje, manipulación digital o collages.
8. El jurado se reserva el derecho de retirar del concurso aquellas copias que considere que no respondan al presente reglamento, declarándolas fuera de concurso.
9. Cada participante podrá presentar hasta un máximo de 5 (cinco) fotografías.
10. Las obras no deben llevar ninguna inscripción al frente. Al dorso deberá figurar el seudónimo que elija el autor junto al título de la obra consignando fecha de la toma y lugar.
11. Junto con las obras se entregará un sobre en cuyo frente aparecerá el seudónimo elegido y el nombre del concurso "Basta solo un gesto de cuidado". Dentro del sobre deberá estar la ficha de inscripción completa con los datos del autor: seudónimo, nombre y apellido, edad, documento de identidad, domicilio, teléfono, correo electrónico, ocupación, título de las obras presentadas y la autorización para exponer y publicar las fotografías, según consta en el punto 5.
12. PREMIOS: Se establecen tres niveles de reconocimiento: Primer, Segundo y Tercer
Premios. Cada premio consiste en un diploma que acredita al ganador del mismo, así como a la obra que resultó premiada y ………...
13. El organizador velará por el máximo cuidado de conservación de las obras desde su recepción hasta su devolución, pero no se hace responsable por eventuales deterioros, robos, extravíos o cualquier situación que implique o derive en el perjuicio de las mismas.
14. Los trabajos, junto con la ficha de inscripción en sobre cerrado, se recibirán en persona en la… del colegio o bien en la…………….hasta las 10:30 hs del día de inicio del mismo (… de septiembre de 2010), momento en que indefectiblemente cerrará la recepción de los mismos.
15. EVALUACIÓN DE OBRAS: El jurado estará compuesto por 3 (tres) integrantes a definir, los cuales serán personas especialistas en el tema. El jurado realizará la selección de las obras entre los días … de septiembre y … de septiembre, anunciándose los trabajos ganadores durante
16. Las obras premiadas y no premiadas participarán de una muestra durante los días que restan del mes de septiembre en las instalaciones del Colegio. Dicha muestra podrá extenderse por un plazo mayor si
PLANILLA DE INSCRIPCIÓN Y PRESENTACIÓN DE OBRAS
NOMBRES Y APELLIDO......................................................................................................
DOMICILIO (calle y Nº)..........................................................................................................
TELÉFONO................................................ E-MAIL............................................................
COD. POSTAL.................. LOCALIDAD.............................. PROV.................................
NACIONALIDAD.................................. DOCUMENTO (tipo y Nº)......................................
Obra Nº Título
1.....................................................................................................................................
2.....................................................................................................................................
3.....................................................................................................................................
4.....................................................................................................................................
5.....................................................................................................................................
TOTAL DE OBRAS PRESENTADAS: Nº.................. (Letra).....................................
Por medio de la presente, declaro ser autor de las obras presentadas y autorizo a exponer y/o publicar cualquiera de ellas, según las condiciones expuestas en las bases del concurso de referencia.
................................................. ...............................................................
Firma Aclaración